Una breve mirada al chavismo

Chávez llegó al poder con la promesa de borrar todo vestigio asociado a las instituciones democráticas. Primero lo había intentado por la vía insurreccional, con un saldo de decenas de muertos. Después de su fracaso militar, optó por la vía electoral y triunfó.

En las proclamas de la intentona golpista del 4F (1992), las críticas a la democracia fundamentaron su rebelión militar. Los golpistas cuestionaron el sistema, los actores (partidos), y el sistema meritocrático de las FF.AA.

La llegada de Chávez al poder se produjo por la conjunción de varias crisis. 1) El agotamiento del modelo bipartidista, 2) La crisis de representatividad, 3) La crisis de institucionalidad. Los partidos agotaron su capacidad de representación, y la clase media buscó una salida.

La tesis basada en el respaldo popular de Chávez (1998), contrasta con la evidencia de un comportamiento electoral atípico en sectores clase media alta: bit.ly/2SnxDLd

Después de la convocatoria a la ANC (1999), el chavismo comienza a ampliar su base en las elecciones (2000). En 2002 comienza a dar señas de agotamiento, atravesando un período de crisis con golpe de Estado de por medio, y un referendo revocatorio con el que supera la amenaza.

Es precisamente entonces cuando Cuba comienza a tener un papel determinante en la política doméstica de Venezuela, (2003). El conflicto político lleva a Chávez a incorporar las políticas sociales recomendadas por el régimen de Castro, convirtiéndose en un dispositivo de control.

El Estado paralelo que Chávez construyó estaba dirigido a garantizar el control de los sectores más vulnerables, a través de programas de ayuda social, permitiéndole mantener esa relación con propósitos electorales.

En la medida en que la Oposición usaba mecanismos constitucionales para adversar a Chávez (institucionalmente), el régimen creaba obstáculos, minando mecanismos democráticos: el gobierno sale derrotado en el Referendo Consultivo (2007), para luego violentar la decisión en 2009.

El Estado paralelo siguió creciendo, y con ello llegó el Poder Comunal. En teoría, los consejos comunales serían espacios de participación y protagonismo (CRBV). En la práctica, se convirtieron en mecanismos clientelares de profundización del control social.

Además, han sido los espacios del poder comunal donde la misma Contraloría General de la República encontró vicios que no pudo ocultar. Esta es una característica clave en los espacios del poder popular: la corrupción.

Entonces tenemos un régimen que ha consolidado su base política en la corrupción, desde los niveles más altos, como Ramírez o Andrade, pasando por la familia Chávez, hasta la señora presidenta del consejo comunal que se compró una camioneta con recursos del banco comunal.

El chavismo usó la CRBV a su conveniencia, pero cuando la Oposición intentaba hacer valer sus principios democráticos, el régimen conseguía torcer su letra. Un ejemplo, en las elecciones parlamentarias (2010) los circuitos electorales fueron manipulados bit.ly/2XlazRe

La manipulación de la Constitución quedó en evidencia luego de conocerse el fallecimiento de Chávez. La forma en que se manejó la sucesión dejó claro que para el chavismo las formas no son importantes. Contrario a la CRBV, Maduro asumió la transición al postchavismo.

La evidencia de irregularidades electoral no logró hacer desistir a la Oposición, y a pesar de todas las desventajas y agresiones, los resultados electorales (2013) no arrojaban dudas de la crisis de representación del chavismo.

La fragilidad del triunfo electoral de Maduro, las divisiones de la Oposición, y la naciente crisis económica, fueron las causas de uno de los períodos más violentos en la historia reciente de Venezuela. La ‘Salida’ dejó un saldo de 43 muertos y centenas de heridos y detenidos.

En 2015 se produce una tregua entre la Oposición, participan en las elecciones parlamentarias, alcanzando la super mayoría. El chavismo, incapaz de manejar su condición de minoría, nuevamente viola la CRBV, al usar al TSJ para despojar de la mayoría calificada al nuevo congreso.

En 2016 la Oposición comienza a explorar los caminos constitucionales para la remoción de Maduro de la presidencia. Lejos de la experiencia de 2002, donde sectores de la Oposición apoyaron el golpe militar, los sectores agrupados en la MUD apostaron por una salida electoral.

Finalmente, la Oposición llega a un acuerdo y decide apostar por el Referendo Revocatorio, luego de haberse planteado la Enmienda Constitucional, entre otras opciones. El gobierno, a través del CNE, suspende el proceso alegando tecnicismos, en octubre (2016).

En 2017 la Oposición participa de nuevo en un proceso de diálogo con el gobierno. Recordemos el Revocatorio a Chávez (2004), fue posible gracias a la participación de la Oposición en la Mesa de Negociación y Acuerdos entre 2002-2003: bit.ly/2SnGvR1

El diálogo se retomó luego de un intento fallido de mediación de El Vaticano (2016) y de la instalación de una nueva Asamblea Nacional Constituyente (2017) en el propósito de disolver a la Asamblea Nacional.

En este proceso de diálogo, auspiciado por UNASUR, participó el expresidente del gobierno español, Rodríguez Zapatero. El desgaste del mecanismo obedece a: 1) Incumpliendo del gobierno de Maduro en las condiciones fijadas por la Oposición con respecto a presos políticos.

2) Garantías del proceso electoral; 3) Restablecimiento de las funciones de la Asamblea Nacional; 4) Política Económica de Emergencia; 5) Comisión de la Verdad, y 6) Comisión de Seguimiento. El gobierno de Maduro se negó a suscribir la propuesta de la Oposición.

La propuesta del gobierno planteaba: 1) Resolver el problema de las sanciones; 2) Organización de Elecciones; 3) Comisión Política de Coexistencia; 4) Comisión Económica; 5) Comisión de la Verdad, y 6) Comisión de Seguimiento.

La Oposición decidió retirarse de las conversaciones, aludiendo que el gobierno de Maduro usaba el mecanismo para neutralizar a la Oposición. En 2018, las expectativas estaban puestas en las elecciones presidenciales, sin embargo, el gobierno decidió jugar posición adelantada.

Comenzando 2018, Maduro adelanta las elecciones, pautadas para diciembre. Inicialmente, habló de antes del 30 de abril, para posteriormente fijarlas para el 20 de mayo. De inmediato se levantaron voces, dentro y fuera de Venezuela, sobre los riesgos de esa decisión.

La Oposición se encontraba, de nuevo, sufriendo serias divisiones; fracturada por las posiciones a favor y en contra de la participación electoral. Finalmente, la mayoría decidió a favor de la abstención, mientras que Henri Falcón rompió con la MUD para postularse en solitario.

Los resultados fueron predecibles, Maduro ‘ganó’, pero la campaña de Falcón reclamó un fraude, recordando las afirmaciones hechas por Smartmatic, la compañía responsable del sistema de votación electrónico, sobre la manipulación de al menos 1 millón de votos en la Asamblea Nacional Constituyente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-40804551

El gobierno de Maduro [desde que comenzaron las sanciones en 2015] ha usado como excusa de la crisis económica, las medidas contra funcionarios de su gobierno. No resulta difícil vincular el deterioro de la industria petrolera (baja producción/ precios) con caída de importaciones.

La narrativa del chavismo ha estado dirigida a desviar su responsabilidad de la crisis, manteniendo las políticas económicas que llevaron a esta situación. El gobierno ha esquivado a la función contralora de la Asamblea Nacional, endeudando al país, ignorando a los electores.

No hace falta decir que, no sólo la Oposición, sino también especialistas en materia constitucional, económica y de Derechos Humanos, han estado señalado -desde hace años- que la situación del país iba a generar una crisis de dimensiones extraordinarias.

El chavismo ha usado la Constitución, el Tribunal Supremo de Justicia, el Consejo Nacional Electoral, entre otros, para garantizar su control sobre el poder, gracias al respaldo militar que Chávez se asegurara con la política de purgas iniciada en 2002.

El Estado venezolano, completo, ha mutado en una corporación sostenida por la corrupción, las prebendas y el clientelismo. Los derechos fueron sustituidos por la militancia, pero no se trata ideología, es solo poder.

Estamos mirando las entrañas del monstruo que engendró la alianza inesperada entre la izquierda derrotada y los militares fracasados. Esto no es una guerra civil, ni un conflicto derecha / izquierda.

En Venezuela se libra una lucha entre un estado criminal y un pueblo indefenso.

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