“Un Proyecto Revolucionario Implica la Destrucción Total del Orden Anterior”

Afirma Puerta que con una estrategia de legitimización y desmontaje progresivo de la democracia y el sistema económico, la “revolución chavista” ha logrado una forma propia de autoritarismo cuyo desenlace está por verse.

Alejandra Suárez
Para Neorika

El chavismo llegó al poder, hace 17 años, con la propuesta de borrar la corrupción estatal que tanto aquejaba a los venezolanos; quienes vieron pasar gobiernos extremadamente corruptos como el de Jaime Lusinchi y los segundos mandatos de Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera. El venezolano quiso justicia social y Hugo Chávez prometió conseguirla.

Para María Isabel Puerta, profesora asociada de la Universidad de Carabobo y doctora en Ciencias Sociales, el chavismo utilizó la  democracia como vía para llegar al poder. Luego, pasó a ser un autoritarismo competitivo, permitiendo elecciones, aunque estuvieran viciadas por el abuso de poder. Hoy, con Nicolás Maduro a la cabeza,  el chavismo luce como un autoritarismo, a secas, al negarse -a través del CNE- a dar una fecha a los venezolanos para realizar la recolección de firmas que activaría un Referendo Revocatorio que podría sacar del poder a Maduro.

De acuerdo con la profesora Puerta, el autoritarismo se refleja en el ejercicio del poder sin limitaciones, en la ausencia de la separación de poderes, en la persecución política, en el uso de medios  y recursos del Estado para limitar a la oposición y a las autoridades legítimamente electas como la Asamblea Nacional, de mayoría opositora desde diciembre.

¿Cuáles son las condiciones básicas para definir si existe democracia en un  país como Venezuela, que otrora fue símbolo de la lucha democrática en Latinoamérica?

Maía Isabel Puerta.

María Isabel Puerta.

La democracia venezolana ha sufrido un deterioro inmenso. Si lo vemos desde la perspectiva constitucional, la creación de un Estado paralelo ha ido erosionado progresivamente todo el sistema institucional, profundizando en la incapacidad de definición de políticas públicas eficientes, además de contribuir a empeorar y aumentar los problemas públicos. Pero si nos atenemos solo al problema de fragilidad institucional, la democracia venezolana se ha debilitado por la ausencia de separación de poderes y la inexistencia de un Estado de derecho.

La democracia venezolana había conservado una condición importante -la competencia electoral- como rasgo característico, aunque no exento de serios cuestionamientos relacionados con el ventajismo político, el abuso de poder y el uso indebido de recursos en campañas políticas. Sin embargo, esa es precisamente la señal de que el gobierno de Maduro, y los poderes que controla el Ejecutivo, están enviando al país: los mecanismos electorales no son imprescindibles y la legitimidad no es un asunto que les interese mantener.

¿Cuál es ese Estado paralelo que menciona?

El Estado paralelo que comenzó con el Plan Bolívar 2000, pero que se formalizó con las Misiones. Mientras el aparato público se deterioraba cada vez más, los recursos que pudieron destinarse para la mejora de su gestión, se desviaron  para construir una plataforma clientelar que fue sustituyendo progresivamente al Estado, y que en lugar de corregir los problemas los multiplicó. Ese Estado paralelo que tuvo la misión de incluir terminó excluyendo a todos,  hasta a los mismos seguidores del chavismo.

Definir o rotular los procesos políticos es materia de estudio en varias disciplinas como las Ciencias Políticas. ¿Podríamos definir el régimen chavista como un proyecto autoritario o es un híbrido entre la democracia y autoritarismo?

Desde hace tiempo el interés de algunos investigadores en la Ciencia Política ha sido clasificar al gobierno de Hugo Chávez, primero, y Nicolás Maduro, después. En una primera etapa, el gobierno de Chávez fue considerado un ejemplo de democracia delegativa, un tipo de régimen que aunque tiene origen electoral, necesita de una institucionalidad débil para el ejercicio del poder.

Una vez agotada esta etapa, pasamos a la de un régimen híbrido, el autoritarismo competitivo, que guardando las formas democráticas mediante la consulta electoral, su ejercicio del poder tiene menos controles y los rasgos autoritarios coexisten con una precaria legitimidad. En esta etapa del poschavismo, es posible que la transición se esté dando desde un régimen autoritario competitivo hacia uno autoritario, a secas.

¿Cómo experimentó el proceso de deterioro de las condiciones básicas democrática, partiendo desde el punto de vista de que el chavismo llegó de manera electoral y se fue transformando paulatinamente- no como en Cuba – en un régimen autoritario?

A diferencia de Cuba, Chávez no pudo hacer la revolución de forma inmediata, tuvo que construirla sobre la institucionalidad democrática existente; las elecciones de 1998 y el desplazamiento de la Constitución de 1961 gracias a la decisión de la Corte Suprema de Justicia. Es decir, no llegó por la vía de un golpe de Estado sino por la vía democrática.

El deterioro institucional de la democracia es una cosa, lo vemos en la ausencia de políticas públicas eficientes. Pero si se trata de la pérdida de calidad de vida, que representa las condiciones materiales de una democracia, en mucho más dramático. En mi caso, como Profesora Universitaria, viví la pauperización de la Educación Superior, de mi trabajo y de mi condición social. Pasamos de ser un sector atractivo por los “beneficios” que implicaba la carrera docente, a ser dignos de lástima. Nuestra condición social se deterioró, al igual que la del resto del país, bajos salarios, pésimos servicios básicos, sin acceso a vivienda ni salud. No tenemos las condiciones mínimas de trabajo, gracias al bajo presupuesto de las universidades autónomas; además nos ha tocado padecer las mismas dificultades de casi todo el país.

Lo que ocurre en Venezuela comenzó hace más de tres años, porque las colas no son un fenómeno de 2016. ¿Nos puede sorprender esto? No debería, Chávez se encargó de acabar con toda posibilidad de producción en el país, si no fue premeditado, la atrocidad cometida por el chavismo contra Venezuela no puede ser despachada como un error.

Usted considera que la destrucción de las instituciones y el aparato productivo no fueron un error o un mal cálculo por incapacidad. Entonces, ¿el chavismo lo hizo deliberadamente para usarlo como instrumento de dominación? 

Si no lo fue inicialmente (cosa que no creo), al observar los resultados, al igual que con la violencia delincuencial, lo permitieron e incentivaron. Un proyecto revolucionario implica la destrucción total del orden anterior, esto no es sino la construcción de una plataforma de poder para una clase política corrupta, sin escrúpulos.

Publicado en Neorika.com


Alejandra Suárez es una periodista independiente venezolana. Es productora de contenidos para agencias de noticias en Latinoamérica.

Comments

comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *