SOBRE ENGAÑOS Y OTRAS DEBILIDADES

A veces es inútil intentar una reflexión honesta si no exponemos la totalidad del contexto, omitiendo algunos elementos para no profundizar en las divisiones, sin embargo, llega un momento en que es inevitable. Durante más de dos años hemos sido testigos de una lucha incansable por el “liderazgo” político venezolano, ignorando intencionalmente que eso no constituye un cetro por el que se compite en un certamen, sino que responde mucho más a la demostración de carácter y proposiciones políticas, que se reúnen en un individuo pero que de ningún modo significa que en el espectro político el liderazgo se limite a una sola individualidad, y allí es donde se encuentra el primer engaño que tiene paralizada la actividad política opositora en Venezuela: creer que se trata de UN solo liderazgo, convirtiendo la discusión política en una lucha personal (de egos) y no de confrontación entre propuestas políticas divergentes. A este engaño se están dejando someter y algunos lo promueven conscientes de que se trata de un desvío de las tareas impostergables para la Oposición. Por eso la molestia que generan las criticas de complicidad con el régimen, reaccionando con peligrosas acusaciones personales de patriotas cooperantes, cuando eso solo es una proyección.

Un segundo engaño es creer que la popularidad es el veredicto para hacerse con el cetro, obviando intencionalmente los fracasos reiterados en las estrategias políticas trazadas fuera de los acuerdos de la Unidad Democrática, solazándose en números que solo demuestran la solidaridad de una sociedad consciente de un muy injusto encarcelamiento, pero que en cuanto a las estrategias políticas propiamente (compartidas tanto por López como por Machado y sus respectivas organizaciones políticas) hay rechazo y escaso apoyo para acciones futuras de la misma índole: la gente no cree que “tumbar” a Maduro sea la solución, la propuesta de Machado (que no llega al 5%) es compartida en buena medida por López, entonces no se trata del “liderazgo”, sino del liderazgo y la propuesta. De la salida de Maduro, saltaron a la Constituyente, para terminar en las elecciones de la Asamblea Nacional, que desde un principio se alertó de su importancia para desmontar el sistema. Respaldamos la exigencia de la libertad plena de López y de todos los presos políticos, así como la restitución de los derechos a Machado, pero eso no está asociado a acompañar su propuesta política. Segundo engaño.

El tercer, y más grave, engaño es la percepción de que el problema se resuelve exclusivamente con la salida del poder -por la vía que sea- de Maduro. Ese posiblemente sea el peor de todos los engaños a los que se somete la sociedad venezolana (y en esto es la propia gente responsable), porque sería desconocer que el régimen político chavista fue construido sobre un entramado institucional asegurado por un marco jurídico profundamente ideologizado y controlado por factores políticos que están más allá del Ejecutivo, tienen raíces solidas que no se terminan en el Ejecutivo. El problema no es Maduro, es el sistema. Para desplazar a ése sistema no es suficiente la salida de Maduro, es imprescindible sustituir los principales cargos de TODAS las instituciones y eso no lo resuelve su desplazamiento del Ejecutivo.

En este mapa de engaños, hay responsabilidades individuales, colectivas, omisiones y mucha ingenuidad. En otros casos hay mala voluntad. Pero de lo que sí debemos estar seguros es que si no hay acuerdos políticos entre todos los intereses agrupados en la Unidad Democrática será imposible lograr resultados favorables en las venideras –de haberlas- elecciones parlamentarias. No se trata solamente de los acuerdos electorales sino de las condiciones favorables para desarrollar propuestas legislativas orientadas por ese espíritu unitario. Si la Oposición parlamentaria no trabaja como un bloque unido, ganar la mayoría en la Asamblea Nacional carecerá de sentido y eso deben resolverlo ahora y no depende de Capriles o López. Sigo con mi insistencia en el tema de la madurez política: llegó la hora.

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