El Perdón

No voy a hablar de autoyuda, tampoco de teología, no pretendo hacer un tratado sobre la dimensión filosófica del perdón, pero sí me interesa reflexionar sobre dónde se inscribe mi opinión en lo que concierne a la moral, la justicia, la venganza y el desagravio.

La mentira constituye una ofensa contra los principios y valores fundamentales de una sociedad y para algunos sistemas morales, representa la base de su doctrina ética. La noción del perdón implica que le antecede un juicio y que habiendo reconocido la falta ha dado lugar al desagravio.

Evitando todo deseo de cobrar venganza, el perdón no debe pretender minimizar la culpa, sino dar espacio para la posibilidad de la enmienda, que también tiene sus matices: no es lo mismo que un niño en el kinder pida perdón por haber golpeado a un compañerito, a que lo pida un asesino a los familiares de su víctima.
El perdón no implica tanto aceptar a quien ha cometido la falta, como que quien haya cometido la falta efectivamente reconozca su error y las consecuencias del mismo. Confundir el perdón con aceptación acarrea graves riesgos, porque puede dar lugar a que la impunidad se fortalezca como un valor social.

Todo este debate mental viene a colación por la efervescencia provocada en la opinión pública con la confesión del Fiscal Nieves  en el caso contra Leopoldo López, Christian Holdack, Marco Coello, Demian Martin y Ángel González.

La discusión ha sido incesante, y en las redes sociales se habla más del tema del fiscal que de las venideras elecciones parlamentarias. Todos los días se divulgan nuevos “detalles” en una especie de crónica por entregas, que si bien aporta información (ese es parte del argumento), no deja de dar la sensación de un interminable deja vu.

Como a muchos, lo del fiscal no me sorprende, no necesitaba de su confesión para saber que la acusación y el jucio contra López y los estudiantes eran un   montaje del gobierno. Por ese lado no hay sorpresa, solo una confirmación. Más revelador fue el reportaje de la Unidad de Investigación de Últimas Noticias que descubrió lo verdaderamente ocurrido el 12F y que el propio Nieves cita.

La discusión, en mi opinión, no puede centrarse en la condición moral (si actúa desde el bien o el mal) del fiscal, porque de entrada quedaría inhabilitado el mismo fiscal al calificar su propia actuación revelando cómo construyeron un expediente a partir de la falsificación de los hechos.

Es el  propio fiscal quien alega temor de sus superiores como argumento para no haberse negado a cometer fraude o no haber advertido el mismo antes de la sentencia. No hay bondad, en todo caso lo que hay es miedo a una muy lógica represalia, considerando el antecedente del caso Afiuni.

El fiscal huye del país con destino a la única nación cuyo gobierno ha promovido sanciones contra aquellos funcionarios que han cometido violaciones a los DD.HH. en procura de protección a cambio de la divulgación de información (alega ser portador de documentos de carácter probatorio), según se desprende de sus múltiples declaraciones.

De todo este episodio paso a destacar varios aspectos:

• El Fiscal tomó la decisión de abandonar el país para poder confesar los crímenes que el Estado, y él como su ejecutor, cometieron en contra de López, Holdack, Coello, Martin y González.

• El Fiscal no solo ha reconocido la naturaleza de las faltas sino su responsabilidad en las mismas. El fiscal se muestra arrepentido, según sus propias palabras, y explica la imposibilidad de  evitar el resultado temido por todos, la condena de los falsamente acusados.

• La utilidad de la información aportada por el fiscal no puede ser opacada por la necesidad de argumentar las causas que motivan su difusión; aquí hay una confusión enorme entre querer justificar su decisión de “hablar” y aprovechar lo que dice sin tener que convertirlo en un prócer, ya bastante tenemos de martirologio en Venezuela.

• El cambio en Venezuela necesita de todos los venezolanos, incluidos los chavistas, pero comparar al Fiscal Nieves, por ejemplo, con Massiel Pacheco, sería de lo más injusto, porque no se trata de  cerrarle las puertas a quien se ha arrepentido. Es que lejos de la venganza, hay algo mucho peor: la impunidad y en nada contribuye convertir a Nieves en un héroe, cuando solo trata de salvar su vida al reconocer que podría ser objeto de represalias, mientras que la de otros ha sido destruida.

• Es muy grave que el mensaje que se esté intentando enviar sea el de permisividad ante la violación de los DD.HH. de otros, logrando la protección de los propios a cambio de información. Cosa que no es del todo cierta, porque si Ud. revisa la forma I-589 (http://www.uscis.gov/humanitarian/refugees-asylum/asylum) entenderá que el Fiscal Nieves no puede ser sujeto de protección por persecución política porque por sus declaraciones él califica como perseguidor. De lo contrario, habría que esperar mayor flujo de funcionarios del gobierno venezolano viajando a EE.UU. con esa misma pretensión.

• La sociedad venezolana no necesita pruebas de los atropellos que el gobierno ha cometido y sigue cometiendo porque los sufre cotidianamente; lo que requiere es de JUSTICIA, que lejos de buscar venganza, representa una oportunidad para resarcir a quienes han sido víctimas del gobierno y de sus crimenes.  

No creo que se trate de abrirle los brazos a quienes han sido ejecutores de los abusos y los atropellos del régimen; a quienes realmente debemos convocar es a los que siguen siendo abusados y atropellados por el régimen chavista y que continuan creyendo en él. Ese debe ser nuestro apostolado, en lugar de gastar tantas energías en un hecho aislado que será manipulado por el régimen para explotar la naturaleza traidora del fiscal. Así será más difícil atraer al chavismo defraudado, si los héroes son los que fueron verdugos. 

Si hay héroes son los montones de hombres y mujeres como Massiel que siendo chavistas han sido víctimas de la ruindad del regimen. Que las puertas se abran de par en par para aquellos que habiendo sido defraudados merecen creer que es posible la reconstrucción del país.

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