1S: un balance

Predecir el futuro político de Venezuela luego del 1S, es casi tan temerario como haberlo hecho antes de la propia Toma de Caracas. Sin embargo, muchos nos atrevimos a pensar en posibles escenarios, algunos más optimistas que otros. Si la toma fracasaba, en términos de participación, hubiese sido un duro golpe para la Oposición, y sobre todo para la MUD. Mientras que un escenario de masiva asistencia (como en efecto lo fue), el 1S representaba una oportunidad no solo de crecimiento para la Oposición, sino de manifestación de su voluntad para construir una salida pacífica y UNITARIA de la crisis política venezolana.

 

A pesar de las críticas por haber promovido un evento de calle con tanta antelación, ha quedado demostrado por una parte, que la Oposición organizada en la Mesa de la Unidad es mucho más efectiva, y por la otra, que la sociedad responde y se compromete cuando hay objetivos claros y consistentes. El Referendo Revocatorio es suficiente motivo, pero además contar con el respaldo de los partidos de la Oposición, superando las diferencias iniciales respecto a la opción más conveniente para procurar una salida constitucional a la crisis del país, le da mayor impulso a la lucha ciudadana.

 

Siempre habrá razones para desconfiar del régimen, las instituciones no harán el menor esfuerzo por garantizar el cumplimiento de la Constitución, como no ha sido su costumbre, y precisamente por esa razón es que los venezolanos, convencidos de su derecho a revocar el mandato de Nicolás Maduro, seguirán presionando por alcanzar ese objetivo. Esta es una carrera de resistencia, una lucha de largo aliento y aun cuando no podemos tener la certeza del resultado, lo que sí sabemos es que los ciudadanos comprometidos con una causa son más poderosos que un régimen desprestigiado, corrupto y autoritario.

 

Es probable que para muchos la Toma de Caracas no haya sido trascendente, es posible que se deba a expectativas poco realistas; pero lo que sí es cierto es que fue un evento de proporciones significativas, que por encima de las trabas del gobierno un sector del país se movilizó y contra todos los pronósticos, el objetivo se cumplió. La frustración de algunos tiene más que ver metas a largo plazo que eran imposibles de alcanzar con un acto de masas, pero que en todo caso este evento inicia un período de lucha de calle sostenida, con contenido y propósito que es lo que atrae y compromete al ciudadano.

 

Los recursos con los que cuentan los venezolanos para enfrentarse a un gobierno autoritario son sus derechos, esos que el régimen chavista se empeña en seguir desconociendo. Podrá decirse que marchar o tocar cacerolas es naive, pero frente al autoritarismo, la capacidad de movilización de la sociedad para presionar por una salida constitucional es su único recurso, porque con armas cuentan solo aquellos que están en el poder.

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